La finca ya está preparada.
El primer gesto importa: la entrada, el verde, la sombra y la sensación de que todo el día va a suceder en un mismo lugar. No hay traslados ni interrupciones, solo una bienvenida pensada para empezar bien.
Un solo evento al día, con la finca preparada antes de que lleguen los invitados.
La llegada abre el recorrido: piedra, vegetación y la ceremonia esperando al fondo.
